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¿Qué identifica a los lambayecanos?
El señor de Sipán, el loche, el viento, la torta de choclo, el
king kong son sólo algunas de las cosas que identifican a los
lambayecanos. Descubre qué otros personajes o lugares nos representan.

| Gerardo Carrillo | Mayo 12, 2011
El loche: un verdadero cabrito a la chiclayana sin loche no existe, es como si el ceviche no llevara limón. Este delicioso zapallo precolombino es oriundo de tierras lambayecanas y ha sido representado en huacos de las culturas Cupisnique, Mochica, Lambayeque y Chimú. El registro más antiguo del loche data de 7.000 a.C. y se encontró en la dentadura de un hombre que vivió en Nanchoc, en el actual lÃmite de Lambayeque y Cajamarca.
El Señor de Sipán: debe ser el señor más conocido en Lambayeque de todos los tiempos. Y cómo no serlo si fue el gobernante de una impresionante cultura que hasta hoy alimenta a su pueblo. El imponente Museo Tumbas Reales, uno de los mejores del mundo, recibe al año a miles de turistas de los cinco continentes, ávidos de ver los restos del gobernante y los preciosos adornos y ceramios que halló el arqueólogo Walter Alva en 1987 en Sipán, distrito de Zaña. Aún se discute si perteneció a la cultura Lambayeque o Mochica.
El viento: cualquier lambayecano o turista puede certificar que el viento fuerte es una caracterÃstica de nuestra región (asà como la piedrita en el ojo). Gracias a él se puede tolerar un poco el sofocante calor de verano. En las transmisiones de fútbol, desde el estadio ElÃas Aguirre de Chiclayo, es común que las cámaras enfoquen a los postes de las esquinas siendo movidos como si fueran tÃteres del viento. El viento es tan significativo que el club Juan Aurich es conocido como `el Ciclón´.
La casa Montjoy o casa de la logia: fue el lugar donde el lambayecano Juan Manuel Iturregui pronunció la independencia del Perú el 27 de diciembre de 1820. La famosa casa, lugar de reuniones de los masones, fue construida en el siglo XVI y recientemente fue restaurada por completo. Digna de ser visitada en familia para recorrer su famoso balcón, el más largo de Sudamérica. SerÃa bueno mantener la casa abierta e iluminada en las noches para un mayor deleite. Incluso podrÃa haber actores escenificando el grito libertario en horarios con mayor tránsito de visitantes.
King Kong: en 1920 la señora Victoria MejÃa de GarcÃa preparó un alfajor de gran tamaño que el lambayecano pÃcaro bautizó como King Kong (gracias a ese simio gigante que exhibÃa el cine mudo de la época). Desde entonces es el dulce más reconocido de Lambayeque y el de mayor acogida en el mercado nacional y extranjero. Está hecho a base de galleta que se combina de tres formas: con manjar blanco, con piña y manjar blanco, y con manÃ, piña y manjar blanco.
Di: esta muletilla es usada comúnmente por muchos lambayecanos, y algunos lo hacen sin quererlo. También en varias ciudades norteñas. Se refiere al verbo decir. Por ejemplo: ¿Di cuándo vienes?, ¿eres bien tonto, di?, ¿te maleas, di? En los tres casos di se reemplaza por dime. Los publicistas de Inca Kola sabÃan esto y hace un par de años colocaron un panel en la carretera de Chiclayo a Pimentel que contenÃa una imagen de un plato de comida, una gaseosa y al lado un texto que sentenciaba el anuncio: ESTà BUENAZO DI?
La torta de choclo: como plato de entrada o como complemento, es una exquisita exclusividad lambayecana. Es casi imposible encontrar una torta de choclo en una cevicherÃa que no le rinda tributo a la tierra de Sipán. Y asà como proliferaron los carritos sangucheros en todo el Perú, en muchas calles lambayecanas podÃas (y puedes) encontrar a alguien vendiendo tortita de choclo. Antes del boom, la torta se vendÃa `a luca´ y venÃa con un poco de ceviche (con más pota que pescado, para ser francos). Los precios aumentaron con el actual éxito comercial de la región.
Parque principal de Chiclayo: no es una plaza de armas como muchos creen, no fue fundado por españoles. El parque es famoso por estar rodeado de la catedral, el cine Colonial, el palacio municipal, el antiguo Hotel Royal (hoy ocupado por Ripley), el Club de la Unión, el cine Tropical, la tienda Pastor Supo (en el segundo piso queda la Sociedad Amantes del Arte). Los techos de estas edificaciones son actualmente los nidos de los ya casi emblemáticos gallinazos del centro chiclayano (deberÃan erradicarse, generan enfermedades).
`Loco Chete´: su peculiar risa, sus amenazas, sus novias, gritos, correrÃas y hasta la actual vejez de este personaje forman parte de las anécdotas de cientos de chiclayanos. Quizás las nuevas generaciones ya no lo reconozcan, pero es un deber de quienes lo hemos visto, mantener su peculiar historia viva. La foto que acompaña a este texto fue tomada por el último del clan Plenge, Daniel, y la imagen circuló en el face con innumerables comentarios.`Chete´ tiene una cuenta de facebook (obvio que él no sabe, anda en las nubes). ¡Agrégalo!
El colegio nacional San José: desde 1859 `el Sanjo´ abrió sus puertas para recibir a miles de estudiantes y convertirse en uno de los colegios más antiguos del Perú. En sus patios soñaba con el cielo y la inmortalidad el héroe y capitán de la Fuerza Aérea del Perú, José Abelardo Quiñones Gonzáles. En sus aulas sonaban los silbatos del famoso director alemán Karl Weiss, quien gracias a sus aportes académicos forjó durante 28 años parte de la inmortalidad del San José. Abandonado durante años, recién el año pasado el gobierno dispuso su merecida reconstrucción.
También podemos mencionar a las Pirámides de Túcume, la Cruz de Motupe, el Teatro Dos de Mayo, el Museo Tumbas Reales de Sipán, el muelle de Puerto Eten, la catedral de Lambayeque, la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo, el Bosque de Pómac, el colegio Manuel Pardo y la amistad.
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