CULTURA

"Ven y mira": el holocausto ruso

SERENDIPIA   |   Varykino Aarón   |   Abril 16, 2021

 

Pocas veces me he sentido incómodo viendo un drama bélico. Películas como Rescatando al soldado Ryan, El Pianista o La Lista de Shindler han causado una impresión que difícilmente haya pasado a ser más que una breve depresión, luego de haber visto el impacto que ha tenido la Segunda Guerra Mundial sobre la Humanidad. Sobre todo en el caso de La Lista de Shindler, que, a la luz de mis años y mi condición de padre, impacta de una manera aún más poderosa mi ánimo que las antes mencionadas; ni hablar del efecto similar que desata La vida es bella, simplemente devastador.

Pero ninguna de estas películas ha logrado golpearme de tal forma como lo ha hecho Ven y mira (Idi i smotri, 1985), cinta bielorrusa producida por Mosfilm, Belarusfilm y dirigida por Elem Klimov, que, a diferencia de las anteriores que nos han acostumbrado a una visión idealizada y grandilocuente del papel que desempeñaron los norteamericanos durante la guerra, se ven contrastadas con la visión cruda y descarnada de lo acontecido en el frente oriental.

Ven y mira nos muestra una cara poco conocida de la guerra para muchos de nosotros, situándonos en una desangelada villa de la Rusia ocupada en la que nuestro protagonista Florya Gaishum, interpretado por el debutante de 14 años Alekséi Yevgenyevich Krávchenko, atraviesa el dilema de quedarse con su familia, debido a su corta edad e inocencia, o de unirse a un improvisado batallón del Ejército Rojo, compuesto en su mayoría por campesinos y habitantes de las aldeas vecinas, para luchar contra la invasión alemana.

Con imágenes muy duras que describen la paupérrima situación en la que vivían los bielorrusos durante la invasión, Ven y mira nos lleva de la mano a adentrarnos en los horrores del genocidio y los excesos en que incurrieron los nazis a su paso por Rusia. Situaciones que en su mayoría han sido opacadas por las referencias al Holocausto, restándole importancia a las masacres y atrocidades que se cometieron contra la población civil rusa.

Con 136 minutos de duración, Ven y Mira hace honor a la excelente elección de palabras del título para describir los horrores desmedidos ocasionados por el fanatismo ideológico y el odio racial. Viendo esta cinta es que uno realmente entiende la postura negacionista rusa con respecto al Holocausto, pues la cifra de civiles asesinados sin razón por los nazis en su tierra sobrepasa enormemente las cifras de exterminio de los campos de concentración. Según The National WWII Museum of New Orleans, 24 millones de rusos fueron asesinados.

628 aldeas rusas arrasadas y consumidas hasta las cenizas, con todos sus ocupantes, ya sean hombres, mujeres, niños y ancianos, fue el saldo que dejó a su paso el ejército Nazi envalentonado por su irracional doctrina de superioridad racial y cultural. Ven y mira nos muestra postales del horror como nunca antes hemos visto en el cine y que no dejarán de impresionarnos por largo tiempo, pues uno se pone a pensar “Si esto se ve así en el cine, cómo habría sido en la vida real”. Cabe resaltar que el ritmo de la cinta es algo lento y pueril, sobre todo por la calidad del material usado, pero las imágenes tan potentes y desgarradoras que nos muestran, definitivamente se grabarán a fuego en nuestra memoria, y esa es la intención del realizador, que salgamos de nuestra zona de confort y de nuestra imagen idealizada de la guerra y que abramos los ojos y veamos una representación más cercana a lo que se vivió, no en el lejano frente de batalla, sino en todas y cada una de las aldeas arrasadas por la destrucción. Mención aparte la excelente actuación de Olga Minorova como Glasha, la amiga de Florya, su historia te romperá el alma al punto de hacerte sentir miserable.

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