CULTURA
«MerlÃ: sapere aude»: La secuela que no fue
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SERENDIPIA | Varykino Aarón | Noviembre 19, 2024
Como dirÃa mi papá: «Toda repetición es una ofensa» y creo que lo ocurrido con MerlÃ: sapere aude es una prueba fehaciente del significado de dicha paremia.
MerlÃ, aquella serie protagonizada por un profesor de filosofÃa del mismo nombre, bastante particular e interesante, me enganchó al punto de estar ahora en mi top 20 de las mejores series que he visto en mi vida por lejos. El humor, sagacidad y acidez de aquel profesor de instituto eran un deleite para todo aquel que tuviera la oportunidad de escucharlo, pues su bagaje y conocimiento de la filosofÃa lograba lo que él mismo prometÃa: formularte preguntas y replantearte el significado de la vida, y de todos y cada uno de tus dogmas.
Los personajes de aquella serie eran tan entrañables y tan bien construidos que llegabas a empatizar con las circunstancias que les rodeaban, ya sean por tener padres divorciados, por aislamiento social, depresión y esos sentimientos que hacen que todo adolescente se sienta fuera de lugar en la vida y el mundo. Sumado a esto, se daban una serie de eventualidades enmarcadas en el descubrimiento de la sexualidad de cada uno, las cuales ayudaban a una construcción de personajes muy interesante y digna de seguir con el mayor de los intereses.
Recuerdo que vivÃa enamorado de «la Tania», como llamaban al personaje encarnado por Elisabet Casanova, quien debido a su peso e inseguridades se sentÃa rechazada por todos y no hallaba del todo su lugar en el universo de aquel salón de clases, pero que, con el pasar de las temporadas, logró cimentar su carácter y dejar de lado todas sus inseguridades para darnos un personaje que claramente habÃa crecido a lo largo de la serie, asà como el resto.
Merlà también nos trajo una subtrama que no rompÃa con la atmósfera de búsqueda adolescente, sino que la llenaba de una capa más de profundidad para unos personajes que de por sà ya eran interesantes. Esta subtrama era la exploración de la sexualidad, tocando un tema todavÃa nuevo en las producciones abiertas a todo público: la homosexualidad. Esta subtrama, que era abordada desde una óptica bastante natural y sin sentirse forzada, encajaba perfectamente con esa mÃstica que encierra a la adolescencia y que les permite explorar nuevas sensaciones con tal de hallar su propia identidad.
Sin embargo, MerlÃ: sapere aude, en la que seguimos las andanzas de uno de los personajes que más crecimiento tuvo en la predecesora, se ve desdibujado por la inserción de esta misma subtrama de homosexualidad, esta vez mal manejada, que termina por deshacer todo el trabajo y méritos logrados por la serie original. No me malinterpreten, soy bastante abierto de mente, pero ver cómo «el Pol Rubio» se desliza hacia la homosexualidad de una manera tan forzada, tan puesta con calzador, se me hacÃa insufrible. Toda la trama se circunscribÃa a una tibia clase de filosofÃa dictada por una profesora que es un personaje interesantÃsimo, pero que se pierde dentro de toda esta trama con temática «woke».
Les resumo la continuación de Merlà en tres fases: estudiantes se encuentran en el campus y van a clases, ocurre una fiesta o reunión de grupo y acaba con el protagonista encamándose con el personaje masculino de turno. O sea, la serie es un despropósito completo que tira por tierra todo el legado de MerlÃ, una pena realmente porque mis expectativas eran tan altas que no sé, me esperaba una continuación tan épica como El Padrino II, pero lo único que tuve fue una continuación estilo «Vaguito», mal actuada, con una trama predecible y una agenda «inclusiva» que resultó ser tan cansina como intrascendente.
Por una vez en la historia de este espacio voy a decir que no recomiendo la serie, no vale la pena el tiempo invertido en verla, sinceramente. Creo que hay mejores series para ver por streaming que ver este despropósito.
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