CULTURA

«La casa del dragón»: el "spin off" perfecto

SERENDIPIA   |   Varykino Aarón   |   Octubre 31, 2022

Hace unos meses escribí sobre el libro «Fuego y sangre» (Martin, 2018) y aclaré que no era un texto para todo el mundo porque, valgan verdades, es bastante aburrido si ya has sido encandilado por la saga «Canción de Hielo y Fuego» (Martin, 1996 - ¿?), compuesta por «Juego de tronos» (1996), «Choque de reyes» (1998), «Tormenta de espadas» (2000), «Festín de cuervos» (2005) y «Danza de dragones» (2011) hasta la fecha, y que aún espera un cierre digno de tan enorme y bien lograda historia. No como lo que le sucedió a la serie «Game of thrones» (HBO, 2011-2019), la cual nos dejó a los fanáticos de ese universo más que decepcionados. Por eso, cuando me compré el libro «Fuego y sangre» esperé encontrar más de lo que había disfrutado en las entregas anteriores, pero el material era un compilado de hechos cronológicos dignos de una guía telefónica, nada que pudiera retener mi atención más de unos minutos, pero que igual devoré porque libro que empiezo, libro que termino. Pero como les decía, no le auguraba gran cosa a la serie basada en ese texto, pues si la habían zurrado con las historias anteriores ¿qué podíamos esperar de un libro insulso como «Fuego y sangre»?

¡Qué equivocado estaba! Sinceramente, la primera temporada de «House of the Dragon» (HBO, 2022) ha sido una completa revelación para nosotros los fanáticos del universo creado por George R. R. Martin, y el mérito de tal logro recae, definitivamente, en los guionistas de la serie, pues han sabido dar rienda suelta a su creatividad de manera sorprendente para beneficio de una historia que, como dije, era súper aburrida.

El mérito radica en que, a diferencia de sus pares encargados de guionizar «Game of thrones» que estaban limitados por un texto que solo necesitaba de algunas adaptaciones muy puntuales para llevarlo a la pantalla, pues la pluma de Martin es más que extraordinaria, lo hicieron muy bien mientras hubo material del cual sacar la materia prima para la serie, pero que, cuando se acabaron los libros y se vieron con la sola idea de Martin de cómo es que debía terminar la saga, se les fue la imaginación por un tubo y destrozaron lo que podría haber sido la mejor serie televisiva de todos los tiempos.

Caso contrario sucede con quienes trabajan la historia de «House of the Dragon» porque la libertad que les da un texto que es casi un guion, que no ahonda en descripciones ni construcción de personajes, sino que se limita a enumerar acontecimientos, les da la libertad de crear situaciones e intrigas (sello característico de la saga) que no tienen nada que envidiarles a las 3 primeras temporadas de «Game of thrones».

Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero es inevitable hacerlas con ambas series, pues una es la ramificación de la otra, además de una precuela del universo que vivimos en GOT y comparar en este caso no está mal, al contrario, es un signo inequívoco de que el público está enganchado con el argumento, con la puesta en escena y con los personajes. Cuatro líneas desangeladas en una página de «Fuego y Sangre» nos han dado en la pantalla a unos arquetipos del universo de Martin que no tienen nada que envidiarles a los que nacieron de su pluma a lo largo de páginas y páginas de «Canción de Hielo y Fuego». Repito, el mérito de los guionistas está en haber sabido dar con la clave de la construcción de los personajes de Martin en GOT y trasladarlos a la pantalla de manera que sean creíbles, queribles, odiables e inolvidables en igual medida.

El casting de HOTD es bastante acertado, con algunas fallas en el tema del envejecimiento de algunos personajes, pero que se puede pasar por alto, pues ¿cuántos de nuestros conocidos, teniendo nuestra misma edad se ven más jóvenes o acabados que nosotros? Y no estoy exagerando en esto, la vida nos muestra que una vida saludable ayuda a envejecer más lento y, mejor no me enrollo con ello y saludo la adecuada elección de actores de HOTD como su principal baza para enfrentarse a una ola de fanáticos que esperábamos un resarcimiento de lo que sufrimos con GOT.

Las palmas de la primera temporada, que de seguro le granjeará cuanto premio se le cruce en el camino, se las lleva Paddy Considine, quien encarna al atribulado monarca Viserys Targaryen, astro alrededor del cual giró una pléyade de intérpretes que, si bien dieron lo suyo en remarcables actuaciones, sobre todo la novel Milly Alcock (Rhaenyra) que fue un furor en las redes, no le hace sombra a Considine en el rol de Viserys. Vale destacar que al buen Paddy ya lo conocíamos de un personaje anterior, el inefable padre John Hughes en «Peaky Blinders» por mencionar uno de sus papeles más recordados. Un actorazo con todas sus letras.

Por otro lado, Matt Smith, quien encarna a Daemon Targaryen es otro exponente del excelente casting que se ha hecho para este spin off, de seguro algunos lo recuerdan por su papel del duque de Edimburgo en «The Crown» (Left Bank Pictures y Sony Pictures Television, 2016) sí, el esposo de Isabel II en la ficción, que ha acaparado el ciberespacio por su temple y por ser el arquetipo del príncipe libertino que debe adecuarse a las exigencias de la corona, prácticamente repite el personaje mencionado, pero aquí con mayores dotes de histrionismo y grandilocuencia y claro, efectos especiales.

Si sigo con elogios a esta serie voy a terminar haciendo un post tan largo como la primera temporada, pero lo que sí les digo es que HOTD ha cumplido con entregarnos una historia fascinante que esperemos se supere temporada a temporada y nos permita disfrutar de las exquisiteces del universo de «Canción de Hielo y Fuego» por largo tiempo, pues hay material para largo. En palabras de Martin, lo mínimo que espera son 4 temporadas para contar bien la historia, así que nada más nos queda esperar para ser testigos privilegiados de la Danza de dragones cuando sea que tenga que llegar.

Compartir en

Facebook   Twitter   WhatsApp

742 Vistas    

Comentarios

0 comentarios

Déjanos un comentario

Visita mas contenido

Da clic Aquí para que revise otras publicaciones sobre Cultura