CULTURA
El amor después del amor: el otro lado de Fito Páez

SERENDIPIA | Varykino Aarón | Mayo 17, 2023
Conocà la música de Fito Páez en el colegio, una tarde en la que fui a parar a la casa de mi primo Carlos Asalde para repasar las lecciones de matemática con él, pues en el aquel entonces andaba bastante mal en la materia y él se encargaba de reforzarnos el curso a un grupo de amigos por amor al arte. Recuerdo que en una pausa de aquellas lecciones nos acercamos al equipo de sonido que habÃa en la sala de la casa y, de un grupo de compactos apilados debajo de aquel armatoste, sacó uno bastante peculiar. No era como los otros discos que estábamos acostumbrados a ver, enfundados en cajas de plástico transparente, sino que estaba hecho de cartón, con una foto cenital de Fito Páez trajeado bajo una luz brillante ocupando el centro de la portada y que tenÃa a los costados los tÃtulos de las canciones en letra oscura sobre un fondo también oscuro, pero resaltadas con un filtro UV bastante elegante; en la parte superior, sobre un fondo amarillo y en letras negras, se leÃa «Euforia» (Warner Music Argentina, 1996).
Recuerdo que nos contó que era un concierto en vivo que habÃa grabado como respuesta a lo que hacÃa MTV con las grandes estrellas del rock de aquel momento, pero que por alguna razón no habÃa elegido a Fito para hacer uno, sino que fue grabado a iniciativa de Telefe Argentina. La selección de temas de aquel disco era de lo más exquisito que podÃa escucharse de Fito hasta el dÃa de hoy, pues para serles franco no soy fanático de su música, al menos en estos últimos años no le rescato nada bueno para mi gusto, pero en aquel entonces ese disco me pareció de lo más genial que habÃa escuchado. Carlos nos contó un poco de las historias intrÃnsecas de cada tema («11 y 6», «Cadáver exquisito», «Dar es Dar» y la mejor versión de «Mariposa tecknicolor» que van a escuchar en sus vidas) y eso aumentó mi interés por aquel concierto que se volvió mi referente ineludible al momento de comparar su discografÃa tanto antes como después de aquel.
«El amor después del amor» (Warner Music, 1992) era un tema que escuché por primera vez como parte de la promoción de la pelÃcula «No se lo digas a nadie» (Lombardi, 1998). Recuerdo que fue un boom por aquel entonces y sonaba bastante en las discotecas a las que podÃamos entrar con 16 años, que no eran muchas, pero que siempre tenÃan el tema en su repertorio. El tema ponÃa y su historia era lo de menos, solo era escucharlo, bailarlo y disfrutarlo (y si era con la chica que te gustaba, muchÃsimo mejor). Asà que cuando en el último feriado me crucé con la serie de Netflix, que llevaba el mismo nombre de aquel emblemático tema, decidà darle una oportunidad, pues de Fito no sabÃa nada más que habÃa sido tecladista de Charly, incluso me parecÃa una especie de copia de nueva generación de su impronta y que «El amor después del amor» era la canción de moda fines de los noventa para nosotros.
La serie es bastante plana, no voy a alabar su fotografÃa, cinematografÃa, actuaciones ni nada porque es como si fuera una pequeña novela de esas que uno sintoniza en la tele una tarde mientras va zapeando, pero sà le reconozco que cuenta una historia bastante oscura de manera simple, sin extralimitarse ni nada. Toma pasajes especÃficos de la vida de Rodolfo (que para mà fue una novedad saber que era su nombre, porque siempre pensé que era «Fito», en fin, cosas mÃas) y los describe de manera que quedas enganchado rápidamente.
«El amor después del amor» (Mandarina contenidos, 2023) es un viaje a través de la carrera como solista de Fito Páez (encarnado por el debutante y bien escogido Iván Hochman), contada mediante sucesos muy puntuales que marcaron su vida, que dicho sea de paso fue bastante triste y con acontecimientos que parecieran puro cuento o exageración, pero como dice el dicho «la realidad supera a la ficción» y eso nos lleva a ser testigos de hechos que dejarÃan una huella imborrable en su vida personal que se permearÃa en su música, y al conocer estas situaciones es que se comprende mejor el significado de sus letras y adquieren una dimensión que va más allá de lo que está encerrado en las pistas de cada disco. Podemos ver cómo pasó de tocar el teclado en una banda de amigos a integrar la banda de Charly GarcÃa (Andy Chango) y cómo aprendió de este el estilo y su manera de fluir sin ataduras a través de la música, asà como la importancia que tuvo Spinetta (Julián Kartun) como mentor y guÃa. Conocemos un poco de sus relaciones amorosas y la importancia de estas para su producción musical, pues de sus amores y desamores es que nace la canción y el disco que da nombre a la serie. Del mismo modo, somos partÃcipes de la historia de su familia sumida en la tragedia y la melancolÃa, su descenso a lo más profundo de la depresión, el consumo de drogas, su renacer y reinvención que lo llevaron a componer el disco más vendido de la historia del rock argentino: «El amor después del amor».
Recomiendo la serie para una tarde en la que están desocupados, con ganas de ver algo diferente y darle cabida a esa curiosidad enfermiza que a veces nos ataca por conocer los pasajes sórdidos de algo o alguien, pues el viaje de «El amor después del amor» los dejará algo satisfechos y remarco lo de «algo» porque al terminar de ver la serie solo puedes pensar en si la productora seguirá con algo más de Fito o de Charly, quizás de Spinetta o se decantará por Calamaro, Cerati o quién sabe cuál otro artista argentino. En serio que vale la pena este viaje musical, al menos por una vez en la vida.
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