CULTURA

«Better Man»: El precio de la singularidad

SERENDIPIA   |   Varykino Aarón   |   Abril 05, 2025

Para serles franco, nunca fui fan de Robbie Williams. Lo veía como esa estrella pop británica que hacía que ese estilo de música no se apagara en la isla y sirviera como adalid de aquel movimiento un poco más dominado por sus pares femeninas. Robbie nunca fue mi favorito, lo tenía en muy mala estima y solo me divertía verlo despellejándose en el videoclip de «Rock DJ», para deleite de unas chicas que estaban muy lejos de mi liga. Aunque, valgan verdades, también disfruté sobremanera el videoclip de «Supreme», donde recrea la rivalidad de los pilotos Hunt y Lauda, pero, para serles sincero, el videoclip me gustaba por la chica rubia de cabello corto que salía ahí.

Eso era Robbie Williams en mi imaginario: pequeños retazos de una época en la que mi foco de atención estaba en Inglaterra, sí, pero anclado a Oasis, y no fue hasta el año pasado que redescubrí sus temas. Al reinterpretar sus letras, entendiéndolas a la luz de los años que cargo conmigo y comprendiendo la profundidad de su significado, el tema «Feel» (Escapology, 2002) me atravesó como una lanza, con tal brutalidad que no he dejado de escucharlo en los últimos seis meses y me sirve cada vez que estoy editando algún video de mi trabajo. La letra es tan potente y tan cercana a lo que siento en esta etapa de mi vida, que no es coincidencia que me haya pegado con el tema.

Es así que, nada más empezar a ver Better Man (Gracey, 2024), tuve mi primer quiebre viendo cómo un pequeño simio le reclama al destino su impotencia para encontrar el lugar que le tiene deparado la vida y el destino… Al experimentar esas primeras lágrimas brotando de mis ojos, que dejé correr con libertad, entendí que esta película no era (ni un musical ni un biopic) igual a cualquier otra que haya visto antes. Tres llantos después (cada uno en diferentes partes de la historia) y uno medio contenido al mirar ya los créditos (para que mi papá no crea que la masculinidad se me resbala), puedo decir que Better Man es una excelente película que no te va a dejar indolente.

Lo primero que salta a la vista es la inclusión de un simio en una película de personas de carne y hueso. Si bien el visionado del personaje es algo excéntrico al principio, retrata de una manera tan vívida la personalidad de Robbie, que uno deja de lado las diferencias físicas que puede haber frente a nosotros y abraza su apariencia, comportamiento y sentimientos como propios. La diferencia solo se percibe al inicio; luego, ya somos uno con el simio. Y es que la elección audaz de este recurso es lo que hace que esta película se destaque del resto de biopics.

No me he puesto a investigar esta vez sobre el film, porque decidí verlo como un espectador común y silvestre, de esos que pagan su entrada (bueno, de esos que descargan la peli de un portal de dudosa procedencia) y la disfrutan sin más expectativas. Pero sí me llamó mucho la atención el tema del sonido en los primeros compases de la historia: era algo cascado, como en baja calidad, como si quisieran mostrarte algo de manera soterrada que no terminé de entender. Tal vez en un segundo visionado pueda reinterpretarlo mejor, pero era como un bache que hacía que las primeras secuencias de la película chirriaran en mi cabeza.

El tema de los excesos en los que incurre el simio es solo la punta del iceberg de lo que padeció en la vida real el buen Robbie, pero es interesante ver cómo nadie está del todo preparado para lidiar con la presión de la fama, lo que hace que tal vez las personas se sientan aisladas a pesar de ser idolatradas por las masas. La crudeza de estas escenas, protagonizadas por el simio, le da un cierto aire grotesco que añade algo más de morbo a las situaciones mostradas en pantalla; realmente perturbador.

En cuanto a la historia en sí, puedo asegurar que es bastante entretenida, con alguno que otro bajón en algunas secciones del film, pero nada que resienta el ritmo general del mismo. Al contrario, la película se siente muy dinámica, fresca, pero, sobre todo, humana (a pesar de la naturaleza del protagonista). A mí me encantó este recurso que asemeja aquellos relatos mitológicos que encierran verdades camufladas en recursos fantásticos, pero que guardan una lección muy, pero muy valiosa para quienes logran desentrañar su significado.

Esta película es bastante emotiva, con por lo menos cuatro momentos muy marcados que pegan, y pegan fuerte, pero que sirven para entender la vida de uno de los mejores exponentes de la música pop británica y de la Historia. Robbie tiene ganado el Olimpo reservado para aquellos que lograron trascender más allá de su cualidad de mortales, y lo tiene bien merecido. La película no hace más que mostrarnos cómo experimentó aquella transformación a manera de mitología. Genial de principio a fin.

 

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