CULTURA

Nelson Mendoza: el mejor director de cortos

El cineasta chiclayano escribió y codirigió Pornostar, el mejor corto en el reciente Festival de Cine de Lima. Definitivamente este triunfo demuestra que nuestra región también tiene excelentes representantes en el arte. 

  |   Claudia Incháustegui   |   Septiembre 12, 2011

Por Claudia Incháustegui


Nelson, coméntanos: ¿qué sentimientos aparecen cuando mencionamos el premio que has obtenido en el Festival de Cine de Lima?

Es una sensación inexplicable, chévere porque también refleja la unión de mis amigos, con quienes comparto desde hace años y desarrollamos cine, escribimos. Yashim (Bahamonde) es mi pataza desde la universidad.  Él trabaja en televisión y yo en publicidad, pero estamos unidos por el lado de hacer cine, en especial cortos. También el triunfo me hace recordar la chamba de año y medio para desarrollar este proyecto de Pornostar. Se me viene a la cabeza ellos, mi familia, con los que trabajamos.


Es un premio contundente. Ganó como mejor corto, mejor ficción y el mejor para el público... 

Sí, pero yo creo que se cuidó de hacer todo bien. Tanto las secciones, arte, dirección, asistencia de dirección, luz y todo lo que involucra una verdadera producción.


¿Contra cuántos cortos compitieron?

Se presentaron 65 cortos, de los cuales compitieron oficialmente 20.


¿Qué crees que influyó en este triunfo?

Creo que una buena historia y bien contada, el resto solo lo potenció lo que quisimos trasmitir.


¿De qué trata la historia?

La historia es sobre un joven que presionado por los gastos económicos y la miseria, se lanza a la calle a buscar dinero fácil. De ahí deriva el título Pornostar.


¿Cómo nació la historia?

Recuerdo que en la época de la universidad contábamos historias; esa historia se la conté hace años a un amigo. Es más, yo fui a hacer un casting para una película porno. Quería enriquecerme de las bondades de ese mundo. No sé de dónde leí que los actores para caracterizar un personaje, como por ejemplo, un borracho, se metían a un bar y experimentaban las sensaciones. Entonces, quise hacer eso. Fui a una convocatoria en la avenida Wilson, llegué al lugar, toqué la puerta, la audición fue en un callejón y el tío que me hizo el casting me dijo casi lo mismo que le dicen al actor en el corto. Con Yashin luego le pusimos un toque de ficción, pero así es como nació.

¿Cuántas personas conformaron el equipo?

Fuimos 30 personas, desde asistente de luces hasta técnicos, choferes.


¿Cuánto les demoró realizar el proyecto?

Esta historia estaba en un argumento, pero faltaban esas imágenes o acciones para que sean contundentes. Creo que un año y medio fue el tiempo que demoró, desde escribirlo y reescribirlo junto a  Yashim hasta hoy.


¿Y cuánta fue la inversión?

Creo que aproximadamente 20 mil soles.


¿Cómo lo financiaron?

Hicimos varios eventos. Con Yashim ahorramos plata en el tiempo que lo escribíamos, pero no nos alcanzaba, así que organizamos varias fiestas. A todo ello, le sumamos el apoyo de Del Barrio Proyectos Audiovisuales, que nos ayudó mucho.


¿A qué se dedica Del Barrio Producciones?

Del Barrio es una productora de miniseries, nosotros trabajamos avalados con ellos, pero somos Del Barrio Proyectos Audiovisuales.  Mientras que La Mafia es la empresa que me contrataba para hacer publicidad. Mi corazón va con los dos, pero Del Barrio es la empresa con mis mejores amigas, que son mis socias, y de hecho es un proyecto de vida más importante.


También escribiste el guión de Pornostar, ¿te apasiona tanto como la dirección de cine?

Creo que va de la mano, no creo que ningún director sea ajeno a la escritura. Cuando un director recibe un guión y busca la forma de contarlo, ya empieza a escribir. Para mí es imposible que un director no vuele con imágenes o textos, y no empiece a soñar con un guión.


¿Te interesa seguir escribiendo más cortos?

Sí, haremos un corto que quedó en el aire cuando hicimos Pornostar. Tenía un guión de otro corto llamado Zu, pero esta vez no lo haré con Yashim porque ya está más o menos acabado. Lo terminaré y luego continuaremos escribiendo algo.

¿Qué dificultades encontraron durante el proceso de realización?

Siempre hay dificultades, sobre todo el económico, que suele ser el  principal obstáculo. El resto creo que es parte de la aventura, como el no encontrar al actor.


¿Quién fue el protagonista?

El actor fue un golazo. Fue Manuel Gold, reportero del programa Polizontes. Hicimos casting varias veces, pero no tenían la frescura que él mostraba. No lo dirigimos tanto, más bien le quitamos cosas, porque es un corto que no tiene muchos diálogos. Y si algo hay que resaltar es que con Yashim nos pegamos al cine sin mucho diálogo, planos largos. La vida misma no tiene tanto diálogo, y los directores se han dado cuenta de eso.


¿Estás satisfecho con tu trabajo?

Es la primera vez que estoy satisfecho con algo, porque creo que le dimos el tiempo adecuado. No fue apurado como en la publicidad al grabar un comercial. Te tomas el tiempo para encontrar todo lo que esperabas, por eso nos demoró un año y medio el producir el corto. Pero fue algo que, tanto Yashim como yo, le dedicamos tiempo. En los momentos libres nos sentábamos a ver los detalles que dieron el resultado que hoy tenemos.


¿Cuánto fortaleció al corto la presencia de Yashim?

Mucho, porque Yashim tiene un lado recontra humano. Él es escritor de televisión, y tiene un manejo de actores tanto para televisión como para teatro. Entonces tiene ese rollo cinematográfico que a mí me gusta. Mientras que yo tengo un manejo de actores más para el lado de la publicidad. Cada uno utilizó su técnica de lo que hace. Hay momentos en los que usar de lo que aprendiste vale la pena y funciona.


ALGO PERSONAL


¿Desde cuándo eres director?

Profesionalmente hablando, soy director de publicidad hace cinco años. Empecé como segundo asistente, luego asistente, asistente freelance, y como director hace cinco años.


¿Cuáles directores  trascendieron en tu formación profesional?

Creo que varios. Los de mi generación. Fue una sorpresa ver Gato negro y gato blanco dirigida por Emir Kusturica. De Woody Allen me fascina todo su rollo obsesivo. Clint Eastwood con Río Místico. Y por el lado del terror, Pesadilla de Wes Craven. Otras son El Exorcista, La Naranja Mecánica, Masacre en Texas, Evil Dead. George Romero, creador de Zombie y también las películas de Ridley Scott.


¿Qué es lo fundamental para todo director?

Que te guste contar historias y afinar tu trabajo, en la narrativa visual que le das a la trama.


¿Qué fue lo más complicado en el proceso de tu formación como cineasta?

Creo que la universidad (risas). Yo entré a estudiar publicidad y salí haciendo publicidad y cine. La universidad fue un libro abierto donde entré a estudiar y conocer gente. Ellos me orientaron mucho en lo que hago.


¿Cuánto le cuesta al director conseguir que el actor plasme lo que pretende?

Depende mucho del actor y de la suerte. Por ejemplo, yo tengo una forma de dirigir, espero que el actor me empiece a dar, no lo marco, ni lo encasillo, lo dejo y le voy quitando o le agrego más. Como lo que hicimos con Pornostar. Depende mucho del actor, del día a día, de repente te gusta su actitud en alguna situación y crees que esa expresión puede ser útil en el proceso del trabajo que tienes con él. Pero ahora con la fotografía, nos es tan complicado. Hay que tener paciencia para que el actor encuentre tu ritmo y lo que necesitas, porque creo que todo director es consciente cuando algo no está funcionando y muchas veces la falta económica o de tiempo te obliga a aceptar ciertas cosas que al final no dan el resultado como esperabas.


¿Qué tan importante es estudiar Ciencias de la Comunicación para ser director de cine?

No es básico porque no existirían directores que no han estudiado nada. Pero sí es importante pasar por las vivencias que puedes encontrar en el entorno de comunicaciones. Creo que los estudios son importantes, saber lo que han hechos otros, como ha evolucionado el arte del cine, pero también es pegarte mucho en lo que deseas.


Con la tecnología actual, ¿crees que existen excusas para quien desee narrar a través de imágenes?

No, ya no hay excusas. Antes la distancia entre filmar en celuloide y en digital causaba impresiones y puntos de comparación. Pero ahora directores han demostrado que no es necesario el soporte mientras sea una historia bien contada. Danny Boyle fue uno de los que usó la versión digital, pero la historia estaba tan bien contada que no importaba si era celuloide u otro material.


¿Quiénes son los actores con los que te gustaría trabajar?

Me gustaría trabajar con Alejandra Guerra y Óscar López. No son tan conocidos, pero me gustan sus expresiones y van con unas historias que estoy alucinando.


¿Tienes pensado elaborar un largometraje?

Sí, ya estamos escribiendo un largometraje. Actualmente estamos escribiendo el argumento. Viajaremos al norte porque la historia podría tener escenas en esa zona. Por mi lado, estoy escribiendo otra cosa que tiene que ver con mi niñez en Chiclayo, en el colegio Manuel Pardo.


Para finalizar la entrevista. Actualmente en Lambayeque existen más facultades de Comunicación, ¿qué consejo le darías a quienes desean convertirse en directores de cine?

Que sigan haciendo lo que les gusta. Es una experiencia gratificante porque ahora el formato no es importante. La cosa es intentarlo. El sueño de un cineasta es hacer películas y vivir de eso. Si no lo consigues en el camino, ya te divertiste. Si te gusta el cine, y no logras hacer tu película, que en mi caso yo espero lograr, lo importante es que lo intentaste. Nunca dejen de hacer lo que les gusta en la vida.

 

Foto: Alfredo El Malas 


 

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