CULTURA
El cocktail de ‘JJ’: vivir, leer y escribir

| Jennyfer GarcÃa Zumaeta | Septiembre 12, 2015
Juan José Soto Bacigalupo nació en
Barranco, Lima, en agosto de 1965. Es uno de los gestores culturales más
importantes en Chiclayo. Su reconocido trabajo como director del portal de arte
y cultura "Agenda Cix", como
coordinador del "Ciclón de poesÃa" y como autor de los
poemarios Cárcel de mi ojo (1994), Morada Diosa (1997), Palabra
sobre los abismos (2005) y Airado Verbo (2008) son
los motivos de esta entrevista. Más conocido como ‘JJ’, entre amigos y
familiares, nos habla con entusiasmo sobre su vida, la poesÃa y su pasión por
enseñar.
Desde su infancia, los momentos de
primaria en su colegio, ¿desde allà ya tenÃa algún interés hacia la lectura?
Lo que recuerdo, ya con cierta
dificultad, es que las primeras propinas que me daban cuando tenÃa entre 8 a 9
años curiosamente las orientaba a mi compra de libritos. Desde esa edad ya me
gustaba leer, claro que la motivación inicial vino desde el colegio con
aquellos primeros profesores que te motivan con las lecturas, básicamente con
los cuentos. A mà me gustaba mucho la literatura, pero a través de los cuentos,
desde la narrativa. Entonces ya en mi niñez, me acerqué a la lectura a través
de la fantasÃa y de las narraciones que de alguna manera me impresionaban.
También mi abuela -que en paz descanse- siempre solÃa inventarnos cuentos de
noche para hacernos dormir, algo que de alguna manera se ha perdido en las
familias. Ese interés lo fui consolidando en el colegio, pero cuando entré a
secundaria los profesores de literatura, en particular el profesor Masgo, nos
pedÃa escribir sonetos o poemas. La literatura siempre ha estado de
alguna manera presente en mi vida.
Justamente, ya en quinto año, ¿cómo
escogió usted la carrera de Ciencias de la Comunicación?, ¿estuvo en duda en
algún momento?, ¿tuvo otras opciones o tenÃa la visión de estudiar esa carrera?
Para decir la verdad, como en la
mayorÃa de adolescentes, en mi mente habÃa un montón de cosas. Yo querÃa hacer todo a la vez aunque sabÃa que no
podÃa hacerlo todo. Yo querÃa ser abogado porque tenÃa el espÃritu de justicia,
luego te das cuenta que la justicia de hoy en dÃa es como una ficción. QuerÃa
estudiar FilosofÃa, cambiar el mundo a través de la reflexión, pero al final te
das cuenta que los filósofos no solo no tienen trabajo, sino terminan orillados
por el sistema. QuerÃa ser escritor, estudiar Literatura en San Marcos y
también ser comunicador. TenÃa esas cuatro opciones, obviamente, ya después
empezó el descarte y me acerqué más al tema de literatura y el periodismo. La
primera opción para mà fue Literatura. Mi primer intento universitario no fue
tan exitoso porque postulé a San Marcos sin haber estudiado. No sentà que era
muy necesario estudiar para ingresar, me sentÃa muy autosuficiente; pero luego,
cuando fui a ver el cuadro de los que habÃan ingresado, me di cuenta que no
habÃa entrado, me habÃa quedado por tres puestos. Al año siguiente, postulé a
Comunicaciones –mi segunda opción- en la Universidad de San MartÃn de Porres, ingresé y lo demás
es historia.
Y en su vida universitaria, ¿esas ganas de estar en
contacto con la literatura y la escritura, se desarrollaron dentro de esta
etapa o al finalizar?
Antes de postular a la universidad, yo
desde secundaria ya tenÃa un conjunto de textos guardados secretamente. Me
gustaba escribir cuentos, estaba interesado en la narrativa y en ese tiempo me
gustaba leer bastante a Edgar Allan Poe, quien era un narrador norteamericano
que me impresionó bastante por sus narraciones extraordinarias. Secretamente
tenÃa mis cuentos ahà guardados y también creo más de un centenar de poemas
escritos. Cuando entré a la universidad ese interés por la literatura se
mantenÃa, seguÃa escribiendo para mi gusto, para mi propia exploración creativa
y luego ya de alguna forma en la universidad empecé a mostrarlos a algunos
amigos quienes me empezaron a invitar a algunos recitales. Santiago Risso fue
ese inquieto amigo que tercamente insistió en invitarme a uno de sus recitales
en el Mammalia, un lugar que se convertirÃa en un punto de encuentro de
recitales y tertulias literarias. Allà se inició el contacto con los amigos en
poesÃa. AsÃ, poco a poco se fue incrementando
el interés por la literatura.
Entonces, cuando ya estaba finalizando
la universidad, ¿a qué se proyectaba con su profesión?
Estaba en una etapa un poco difÃcil en
verdad. Terminábamos la carrera en una década marcada por la violencia, por el
terror, por los apagones, los cochebombas. Pero dentro de ese ambiente social y
polÃtico que se vivÃa en Lima y en el paÃs en general, la literatura era como
una especie de reducto personal que me permitÃa de alguna manera también
reservar cierto valor a lo que tendrÃa que ser la honestidad y la integridad de
la persona a través de la palabra. La poesÃa era mi válvula de escape ante todo
lo que veÃa de una manera muy silenciosa. Dentro del ámbito de las
comunicaciones me gustaban todas las temáticas que estaban vinculadas con el
tema de la cultura en general. Participaba mucho de eventos literarios, de
recitales, conferencias, congresos y con un grupo de amigos promovÃamos la
organización de eventos desde los 90, realizando algunos recitales y diferentes
actividades. Por un tiempo, me gustó el marketing bastante, el
planeamiento estratégico en particular. También la prensa escrita, lo que era
el periodismo deportivo en algún momento. Otro gusto era sobre la prensa
cultural, porque se vinculaba con lo que me gustaba, habÃa conexiones entre el
periodismo y la literatura. A través del periodismo también podÃa vincularme a
una pasión que me tenÃa consternado por un lado y por el otro, involucrado en
muchos sentidos.
En la época de los 90 usted publicó dos
poemarios “Cárcel de mi ojo†y “Morada diosaâ€, ¿cree que fue ese el impulso de
demostrar su pasión por la literatura y compartirlo al mundo?
Luego de esta etapa inicial, donde la
creación se manejaba más en un plano emocional e intuitivo, empecé a escuchar a
otros autores, a leer mucho y de tratar de involucrarme más con el tema de la
poesÃa, donde podÃa ver el mundo a través de la palabra. Ahà recién tomé en
serio la posibilidad de escribir un libro en donde hubo un tránsito previo de
mucho vitalismo. Justamente en esa etapa universitaria, ya se consolida la idea
de publicar mi primer libro “Cárcel de mi ojoâ€, el cual en realidad es un libro
que surgió a
fines de los 80 y que luego
ya viene a publicarse en 1994.
Sus reiteradas veces de profundizar en
la palabra se expresa en su siguiente libro “La palabra sobre los abismosâ€
(2005)…
De alguna forma mis dos primeros
poemarios se vinculaban a una experiencia más emotiva, vital y en el segundo empiezan
esos escarceos sobre la reflexión. El tercer poemario ya refleja aquella
búsqueda inicial. Estuve involucrado mucho en lectura de temas filosóficos,
metafÃsicos y también en lecturas mÃsticas y esotéricas, porque siempre
he estado obsesionado con querer hallar las causas o las razones de las cosas y
no querÃa encontrarlo a través de las respuestas tradicionales sino a través de
la exploración y la revelación del misterio. Y ese libro creo que recoge esa
etapa de mi vida, esa etapa de vivencias porque el poemario al final no es tan
solo un libro. El poemario tiene que ver con una experiencia de vida, con una
reflexión de la palabra, con una diversidad de cosas.
Un poemario dedicado a su familia y
también a Barranco, su ciudad natal…
Hay una reivindicación familiar y
también de Barranco porque fue en el distrito que nacÃ, crecà y que también me
nutrió porque, de alguna forma, era una atmósfera distinta a cualquier otro
lugar de Lima. Tiene sus lugares bohemios, tradicionales, a veces lugares
callados, lugares que escapan al tiempo. De alguna manera tiene que ver con el
entorno en el que he crecido, no porque en el poema lo mencione de una manera
directa sino más aparece de una forma inconsciente. Un abismo es un barranco.
¿TenÃa un lugar especial donde escribir?
Para ser honesto, habÃa momentos en que
yo querÃa salir de casa y me iba a caminar, pero en realidad no escribÃa en
Barranco propiamente. A veces, sÃ. Quizás me iba a un parque, pero la mayorÃa
de veces era en la noche el momento adecuado, una caminata solitaria por el
parque Sáenz Peña o por el malecón de Barranco. De hecho que la atmósfera sÃ
tiene que ver con un estado de ánimo que es la frialdad, la humedad de
Barranco, ese toque de nostalgia y melancolÃa que a veces me embargaba. Pero un
lugar en particular no. PodrÃa ser en cualquier lugar de mi casa, obviamente en
soledad, encerrado, con un poco de música y un vino o alguna cerveza.
¿Qué lo motivó a cambiar Lima por
Chiclayo?
Antes de Chiclayo estuve un año fuera,
en España. Fue una experiencia de vida que me ayudó a crecer. Con Chiclayo, de
alguna forma, me vinculé más estrechamente partir de los 28 años. VenÃa una o
dos veces al año. QuerÃa conocer a la familia de mi padre; él nació en
Chiclayo, sanjosefino y yo querÃa conocer a mis tÃos y primos. Entonces cada
viaje era un descubrir en mi familia, mis primos.
Dentro de su familia tiene una
tradición literaria, presenciada en su bisabuelo y sus dos tÃos, ¿qué sintió
ante aquella revelación?
Cuando yo en el colegio escribÃa, ni
remotamente se me hubiera ocurrido tener una familia de escritores. Yo conocÃa
la familia materna, los Bacigalupo, que era gente vinculada al derecho o las
cuestiones empresariales, pero por el lado de los Soto sabÃa solo de mi padre.
Luego, cuando mi padre descubre que yo escribÃa al momento de entregarle mi
primer libro publicado, se sorprende y me empieza a contar la historia. A
partir de 1994 me entero de la familia que tenÃa, para mà fue una alegrÃa y
emoción saber que tenÃa tÃos, pero a la vez una sensación un poco extraña,
porque descubres algo que te vincula a tu familia en una lÃnea que a ti también
te apasiona. Me contó de este bisabuelo que habÃa sido periodista y escritor
aquà en Chiclayo –José Clodomiro Soto Ortiz– y luego de estos tÃos que
también eran poetas y escritores, Carlos y Raúl RamÃrez Soto. Para mÃ, aparte
de ser una revelación, fue una confirmación de alguna tradición familiar. AsÃ
como yo quedé sorprendido al saber que tenÃa familia, mi padre se sorprendió
que yo escribiera. Fue a partir de allà que empecé a viajar a Chiclayo. Algunos
viajes por placer, pero otros con la finalidad de ir a conocer a mis tÃos,
indagar en su historia, y de tratar de recopilar los textos y escritos de cada
uno de ellos. Estas circunstancias fortalecieron esa visión que no tenÃa de la
familia, pero que me marcaba un horizonte diferente al saber que habÃa desde
mis ancestros una relación vinculada al periodismo y a la literatura.
Volvamos al tema de sus poemarios, su
último libro publicado fue “Airado verboâ€, ¿qué nos quiere transmitir?
“Airado verbo†surge a fines del 2007,
pero ya en el 2008 es publicado. Este libro tiene que ver con otra etapa.
QuerÃa ver el lado de la intensidad que puede tener la palabra, que era algo
que me inquietaba. HabÃa escuchado a poetas muy potentes y sentÃa que la poesÃa
tiene que ser de exploración y de creación, y que tiene que haber ese deseo de
plantearse de alguna forma otras visiones. Fue una etapa intensa, marcada
también por sucesos personales y lecturas particulares. “Airado verboâ€
justamente tenÃa que ver con ese tono. Viene del tema de ‘airado’ como
encolerizado, irritado o también arrebatado. A través de los poemas creo que el
signo que prevalece es justamente ese. Lo que refleja la primera y
segundo parte del poemario es una etapa de caos, de desesperanza y el último
capÃtulo tiene que ver con una suerte de redención a través del amor que está
presente. El tercer poemario – “Palabra sobre los abismosâ€- era más sobre una
reflexión de la palabra misma. El último libro tiene que ver con el hombre que
vive en la desesperanza y cómo luego a través de la palabra misma este puede
redimirse. Espero que no sea el último que escriba.
Han pasado ya varios años desde que no
ha vuelto a publicar, ¿está dentro de sus proyectos la creación de un nuevo
poemario?
Hubo un lapso donde yo he estado
orientando a la difusión cultural y gestión. En Lima, a mediados del 2000, creé
un boletÃn de difusión cultural llamado “Itinerario de la palabraâ€. Entonces en
ese boletÃn, que era semanal, difundÃamos la mayorÃa de eventos que se
realizaban en Lima; inicialmente vinculados a la literatura, luego hacia el
teatro y conferencias. HacÃa reseñas de páginas web o de blogs vinculados a la
literatura, una forma de surfing para conocer nuevos autores
peruanos. Me interesaba difundir los trabajos de peruanos que aparecÃan en las
diversas páginas web o sus aportes digitales. Mi trabajo era como un recorrido,
una búsqueda de escritores jóvenes y realizaba reseñas y comentarlos. Cada
semana presentaba una página web recomendada, difundÃa los enlaces donde
aparecÃan las publicaciones de los autores peruanos, tenÃa hoja editorial y
temas de agenda. Este tema de la difusión fue lo que me alejó un poco de la
poesÃa, sin embargo luego publico el cuarto libro y viajo a España, en donde
estuve trabajando en el tema de proyectos interculturales, y cuando regreso
retomo la idea. SentÃa que Chiclayo no tenÃa mucha animación cultural. Chiclayo
está bien como ciudad, iba progresando, pero sentÃa que faltaba más. Tomé la
iniciativa de hacerlo acá, pero con un formato diferente. Todo este tema de la
gestión hizo que me alejara un poco del aspecto creativo, sin embargo tengo
algunos textos escritos en Chiclayo y espero que cuando publique el siguiente
libro lo pueda presentar acá. Espero que sea el próximo año, para que se cumpla
esta cuestión numérica. Yo publiqué mi primer libro en el 1994 y luego 1997, en
la siguiente década publico en el 2005 y 2008; entonces siguiendo esa lógica
tendrÃa que ser en el 2016 y 2019.
¿Cuáles son los comentarios del público
ante los diferentes poemarios escritos?
Yo siento que es muy bueno cuando hay
esa interacción de feedback entre lector y autor, que se da
más en el ámbito de la narrativa. En el ámbito de la poesÃa, hay un grupo
minoritario, pero a pesar de eso, te soy honesto, nunca te creas un halago de
alguien ni tampoco un comentario negativo. Si te crees el elogio vas a pisar
nubes. El trabajo es para seguir creciendo y desarrollándose a través de la
palabra. Algunas veces me han sorprendido. Por ejemplo, una experiencia que
tuve con una chica que se acercó a saludarme preguntando si era el poeta tal, y
su emoción la llevó a decir yo sé un poema de usted y lo recitó de memoria. Me
puse un poco nervioso y ella me lo entregó en una hoja para que se lo
autografÃe. Fue un gesto agradable, no por un autógrafo sino que alguien en
algún momento se conectó con lo que tú dices. Ese es el punto, de alguna manera
hay esa comunicación de alguien que se siente tocado por ese poema o tal vez
sólo sea un verso donde se establece esa quÃmica, esa comunicación o conexión.
A esta altura de mi vida, que ya no es tan corta ni tan poca, siento que debo
seguir escribiendo, pero tratar de que lo que venga sea
mejor a lo anterior en el sentido del desarrollo y crecimiento creativo y de compromiso
honesto con la poesÃa. Caso
contrario, resultarÃa un ejercicio inútil seguir escribiendo.
Usted es profesor de inglés, si
mezclamos un poco sus dos mundos, ¿le gustarÃa publicar algún poemario en este
idioma extranjero?
Quizás sÃ, la verdad que no lo he
pensado tanto. Sà me han traducido algunos poemas al inglés que sonaban muy
bien. Presiento también que es una magia de la traductora. En algún momento lo
podrÃa hacer, de repente no escribir desde el inglés un poemario sino un
poemario en español que después ya pueda traducir o quizás algún relato. No lo
he pensado, pero si me gustarÃa ver algunos de mis libros traducidos en inglés,
serÃa excelente.
¿Cómo motivarÃa a aquellos jóvenes
peruanos de obras silenciosas que no se animan a mostrarlas al mundo?
Yo les recomendarÃa que las muestren.
Es natural que siempre haya un miedo o cierto ‘roche’, como dicen los jóvenes,
si estará bien o estará mal. Si uno tiene ese lado creativo, serÃa bueno
compartirlo. De repente con alguien que sientas que también es sensible ante
ese tema, alguien que le guste la literatura y tal vez esta persona te podrá
comentar algo. A partir de allà empieza a tener otro sentido, es decir, si te
gusta y realmente sientes que tienes un camino por el lado creativo que siempre
está presente en tu vida, no hay que tenerlo amarrado ni escondido, hay que
sacarlo a la luz. Hay que entender que ese proceso creativo demanda una etapa
de crecimiento personal, de maduración, de leer mucho, vivir bastante y de
escribir. Vivir, leer y escribir. Ese es el cocktail, pero al final
tú creas tu propio camino. He tenido la experiencia de algunos jóvenes que al
compartir sus escritos tienen vergüenza, y en algunas ocasiones me gustan y les
pido más y poco a poco empiezan a soltar. Que ellos descubran su camino, pero
que no desaparezca. No lo puedes bloquear. Tal vez ahà encontremos un César
Vallejo, un Ribeyro o un Vargas Llosa.
A partir del 2013 surge “Agenda Cixâ€,
¿podrÃa contarnos sobre el papel que quisiera desarrollar como director?
El punto de partida de Agenda surge
luego de estar organizando eventos por cuatro años. Realizamos recitales de
poesÃa a través de un evento al cual denominamos como el “Ciclón de poesÃaâ€.
Participé con otra escritora, Matilde Granados, en el tema de festivales de poesÃa
con “La fiesta del diantreâ€. Una cosa que constatamos era que habÃa muy poco
espacio para la difusión. Cuando nosotros organizábamos el recital hacÃamos una
nota de prensa clásica, mandábamos a los medios, pero muy pocos los rebotaban.
Por ahà en una televisión local lo veÃa alguna gente, pero igual contaba la
voluntad. Lo que nosotros hacÃamos era para despertar la sensibilidad de la
gente o los jóvenes que realmente están alejados un poco del arte y presentar
una actividad cultural un formato atractivo. En Chiclayo el tÃpico evento es en
un auditorio de alguna universidad, centro de idiomas o instituto profesional.
Nosotros lo hacÃamos en restaurantes, obviamente habiendo acordado con el
dueño. Por esta razón creamos Agenda Cix. Uno de los propósitos de la Agenda es que trascienda a las personas y
que estas sean partÃcipes del proyecto. En este caso, no quiero que la gente
recuerde el proyecto asociado a un nombre, sino la Agenda como tal. Es
importante que en este proceso debemos formar comunicadores orientados al tema
cultural. Formar un grupo de jóvenes comunicadores que sientan que aman la
cultura y que tengan esa otra mirada. Esa mirada de sensibilidad, aquella que
le permita ver el lado humano de las cosas, aquella que te permita rescatar o
descubrir. El tema de la cultura es un tema clave y sustancial para el
desarrollo de una ciudad. Siento que Agenda quiere poner su granito de arena en
ese sentido. De alguna manera hacer que los jóvenes luchen por la cultura y
también que sean promotores de ese concepto que tiene que ver con una ciudad
sin cultura es una ciudad sin desarrollo. Creo que es un elemento sustancial
para el desarrollo de cualquier paÃs, de cualquier sociedad. Lambayeque no va a
salir adelante si es que no tiene autoridades que se vinculen a los temas
culturales, con ciudadanos más sensibles y humanos.
¿Cuáles son sus sueños?
El destino del hombre es siempre soñar,
pero a esta altura ya no sueño tanto en llegar a tocar el cielo sino sueño
pensando en aterrizar con los pies en la tierra. Quizás más que sueños, son
cosas que quisiera concluir y que están a mitad de camino. Por ejemplo este
poemario que es un anhelo de poder completarlo; pero mis sueños siempre tienen un plan de aterrizaje. Y es algo que yo
aconsejo a la gente que está en Agenda y a todos los muchachos jóvenes: sigan
soñando, nunca dejen de soñar; pero al sueño tienes que ponerle un tren de
aterrizaje para que se concreten. El sueño tiene que ser real y ese aterrizaje
es todo lo que tú haces para que el sueño sea posible. Por otro lado, quisiera hacer ese gran libro que
siempre he soñado, ese libro que cuando lo lea me emocione y me estremezca y
diga ese es el libro que querÃa escribir. Quisiera que el proyecto que tenemos
con "Agenda Cix" trascienda no solo en Chiclayo sino que replique en
otras partes del paÃs. Y lo más importante: que los que gobiernan entiendan la
importancia de la cultura para el desarrollo del paÃs.
Foto: Olga Elizabeth Escurra
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