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Casa Cobos

| Ronald Lizana y Martín Meléndez / Post Mortem | Febrero 28, 2012
CorrÃa el año 1957 cuando en un quiosco poco peculiar —ubicado detrás del Asilo de Ancianos de Chiclayo— don Alejandro Cobos y doña Orfilia Rivadeneira iniciaron lo que se convertirÃa luego en la única empresa provinciana en fabricar discos de vinilo: Casa Cobos.
En los primeros años el quiosco vendÃa discos de vinilo de 78 rpm y los antiquÃsimos discos de carbón (ambos formatos ya desaparecidos del mercado hoy en dÃa). La variedad musical iba desde los tangos, pasaba por los boleros y llegaba hasta huaynos.
Ya en el año 60 el negocio de la música y venta de discos se habÃa convertido en un modo de vida para la pareja; las ventas aumentaron y pronto se convirtió en una tienda musical con nombre propio: Casa Cobos. En la tienda se podÃan adquirir discos, instrumentos musicales, tocadiscos, grabadoras de carrete, consolas analógicas, equipos para instalar un estudio de grabación y todo lo referido al ámbito musical. Los clientes podÃan encontrar desde una aguja para la tornamesa hasta el instrumento más caro que importaban de Europa.
Durante tres años el local funcionó en la calle Teniente Pinglo, luego permanecieron durante cinco años en Héroes Civiles (frente a los bomberos), y finalmente se establecieron en su clásica dirección en Arica 924, frente al Mercado Modelo (desde 1968 hasta hoy).
Don Alejandro Cobos y su esposa tuvieron que involucrarse en todo el proceso —y convertirse en propietarios de toda la cadena logÃstica— para lograr que Casa Cobos sea considerada al 100% la única industria musical en provincias. Y definitivamente, las habilidades de la pareja aportaron a la solidez necesaria del negocio: doña Orfilia era conocida por “su oÃdo†para los discos que serÃan éxitos y don Alejandro estaba involucrado en la música en todo sentido.
Él fue constructor de instrumentos musicales que aún se venden en Casa Cobos, como castañuelas, flautas, quenas, guitarras, charangos, zampoñas, huiros, etc. Además, construÃa tocadiscos y pick ups, toda una novedad en Chiclayo de hace unas décadas. Don Alejandro también fue autor de más de 200 temas musicales, fue manager de grupos de nuestra región y director musical de la Orquesta Cobos Int.
DISCOS SELLO COBOS
1970 fue el año del nacimiento de este sello, en sus primeros años los discos producidos se enviaban a prensar a Lima, pues sólo en esta ciudad existÃan las fábricas de vinilos. Cobos firmó contrato exclusivo para la edición de sus discos con Sono Radio para vinilos y con El Virrey para los cassettes.
La gran variedad de artistas que firmaron por Sello Cobos lo convirtió en uno de los mejores sellos nacionales, especialmente en el género de folclore. Artistas de Piura, Cajamarca, La Libertad, Ãncash, Lambayeque y de Ecuador editaron huaynos, pasacalles, yaravÃes, marineras, tonderos, pasillos, bombas, sanjuanitos y albazos. El sello, que operó hasta 1986, creó otros sub sellos como Lucero, M. Orellana y Jacky (se aprecia un disco del sello en la foto que acompaña esta crónica).
También desde 1976 hasta 1986 el “imperio†Cobos tuvo un estudio de grabación por el que pasaron artistas de moda; esta sala se caracterizó por contar con equipos que permitÃan una grabación analógica de alta calidad.
FÃBRICA DE VINILOS
Debido al crecimiento del sello y a la piraterÃa de sus discos, Don Alejandro optó en 1976 por instalar su propia fábrica de vinilos en la urbanización Patazca, en Francisco Cúneo 1150. Es asà como Casa Cobos se convirtió —hasta la fecha— en la única empresa provinciana en fabricar discos de vinilos.
Los formatos usados eran de 7â€, 10†y los conocidos de 12â€, dentro de ellos editaron versiones especiales como los Maxi Singles de 12†en 45 rpm, los Mini LP de 10†en 33 rpm, y los muy vendidos Mini Play, discos de 7†en 33 rpm que contenÃan de 2 a 3 canciones por lado.
Lamentablemente, la fábrica cerró en 1986 luego de que Don Alejandro vendiera la propiedad al señor José Millones, un empresario de la caleta San José. Los cambios en la industria musical y el avance de la piraterÃa de los cassettes lo obligaron a esa dolorosa decisión. Nada se sabe sobre las máquinas que fabricaban los vinilos, quizás se oxidaron o fueron vendidas como chatarra… la respuesta se la llevó el señor Millones a la tumba.
¿El OCASO DE COBOS?
De la cadena que lograron formar, lo único que sobrevive es una tienda donde aún se puede adquirir los últimos discos de vinilo del Sello Cobos (nuevos), asà como instrumentos musicales y algunas tornamesas. Además, sobrevive una gran cantidad de material musical que la pareja desea digitalizar para que no se pierda en su olvido y en el de todos (esperan también registrar a Cobos y a toda su lÃnea).
Aquà los amantes de la música, la familia Cobos, y las autoridades de la Dirección Regional de Cultura o el municipio tienen una misión: ayudar a don Alejandro y doña Orfilia —cuyas fuerzas ya declinan— a conservar una parte importante de la historia musical que grabaron para Chiclayo, y lo que ellos mismos representan.
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