Blogs
¿Cómo entender a Wendy Sulca?

| Álvaro Díaz Dávila / Criaturas extrañas | Agosto 19, 2014
Yo creà que el fenómeno Wendy Sulca quedarÃa en el olvido
una vez que ella entrara en la adolescencia, es decir, una vez que aquella niña
freaky que cantaba “La tetita†empezara a madurar, a homogenizarse con el
resto, a darse cuenta de sà misma, a sentir pudor, en fin, no sé, a sentirse
protegida y oculta en ese territorio gris y confiable al que llamamos
normalidad.
Me equivoqué. Más bien ha pasado todo lo contrario. El
fenómeno ha ido creciendo y alimentándose de sà mismo como una bola de nieve.
Ahora Wendy ha cumplido la mayorÃa de edad, está haciendo una gira por México y
acaba de publicar un libro con su biografÃa titulada “Más allá de la tetitaâ€. Después
de verla en el video "Me pongo Hardcore"
(auspiciado por Doritos), me doy cuenta que Wendy Sulca sigue siendo una artista
peculiar, de difÃcil clasificación, irreverente si se quiere (no por lo que
dice, sino por lo que representa).
¿Quién es Wendy Sulca? Nada más intenten definirla y caerán en contradicciones. Al parecer, todo empezó como algo serio que fue tomado en broma (¿O una broma que luego fue tomada en serio?). Los videos de una niña cantando huaynos con tÃtulos como “Cerveza, cervezaâ€, “Papito†o la “tetita†resultaron tan extraños que se hicieron famosos por su extravagancia. Como era muy poco probable que la televisión explotara ese tipo de manifestaciones (ahora sÃ, pero antes no) fue Internet, especialmente YouTube, quien alojó y viralizó su fama. Pero qué contenÃan esos videos que los hacÃan tan atractivos. No creo que alguien lo pueda explicar con exactitud. Porque cómo entender esa sensación de extrañeza-asombro-morbo-vergüenza-hilaridad que sentimos al ver esas imágenes. Esos primeros videos de Wendy Sulca (asà como lo hicieron personajes como La tigresa del Oriente, DelfÃn Quishpe, etc.) están a medio camino entre lo cómico y lo ridÃculo y despiertan nuestra intimidad más bizarra, alteran nuestros nervios, nos repelen y nos atraen a la vez. ¿Cómo es que nos gusta aquello que no nos gusta? Quizás con Wendy Sulca estamos experimentando un fenómeno parecido al de Ed Wood, aquel apasionado pero pésimo director de cine que se hizo famoso por ser considerado como el peor de la historia. Nos sentimos atraÃdos por las polaridades y asà como admiramos lo que es demasiado bueno, también nos seduce lo que es demasiado malo. Nos encantan las direcciones contrarias. Sin embargo, ¿en qué tipo de balanza colocamos a Wendy? ¿Se merece ser considerada como demasiado mala? Claro que no, es una concepción simplista e injusta. Wendy tiene carisma, ese “no sé qué†que la hace brillar a su modo. Es verdad que no destaca como cantante, pero posee esa manera única de expresar las cosas, transformándolas y dándoles su toque personal. Además, tiene que ver mucho con ese ingenio nacional de apropiarse de lo foráneo y peruanizarlo (Como nuestra cumbia, el chifa o la palabra “guachimánâ€). No me extrañarÃa que para muchas chicas del distrito de San Juan de Miraflores (lugar donde nació) los covers “Like a Virginâ€, de Madonna, o “Wrecking Ballâ€, de Miley Cirus, sean mejores –o los sientan más próximos– a los originales. Wendy Sulca es un chica pop andina y esa mixtura es representativa y significa algo para mucha gente (y no solo peruana). Se equivocaron los que creyeron –como yo– que serÃa solo un éxito fugaz. Y sobre todo, se equivocaron los que solo vieron en ella un personaje a quién ridiculizar. Wendy Sulca es tan abiertamente sincera que burlarse de ella significa que no la hemos entendido del todo. En ella no hay pose, no hay maña, no hay doble intención. Por eso cae bien, porque es trasparente y de apariencia ingenua. Solemos reÃmos de lo que pretendió ser algo y terminó siendo otra cosa (ejemplo: Julio Andrade con su video “Se la llevan fácilâ€), pero Wendy Sulca siempre quiso ser –y no es nada más– que Wendy Sulca. Podemos adoptar una pose cÃnica y sardónica con ella, pero tarde o temprano quedará muy poco de ese menosprecio porque lo que es honesto y original siempre termina por imponerse. Y no me pueden negar que en Wendy hay originalidad, ¿acaso hay otra como ella? Además, el “efecto Wendy Sulca†se entiende muy bien en cualquier paÃs; lo que significa que se trata de un fenómeno universal, un código que se traduce en todos lados.
Aunque también
creo que Wendy Sulca se entiende y no se entiende a la vez. Como una obra de
arte. Como un crimen sin explicación. Como la belleza o la fealdad. Su influjo
de persuasión entra por un canal distinto y es difÃcil de admitir pero nos atrae,
como la pornografÃa, lo kitsch o el pop art de Richard Hamilton.
Ilustración: Arturo Belano.
Compartir en
Comentarios
Déjanos un comentario
Visita mas contenido
Da clic Aquí para que revise otras publicaciones sobre Blogs