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Chicas lindas por todas partes

| Álvaro Díaz Dávila / Criaturas extrañas | Mayo 18, 2012
Suelo mirar detenidamente el rostro de las chicas cuando las tengo a centÃmetros de distancia. Se trata de una contemplación en silencio, una mirada curiosa que intenta descubrir los detalles que se revelan en una mujer solo cuando se le mira de cerca. La chica que descansa junto a tu almohada expone un rostro vulnerable, desnudo y sin trucos. Son momentos en los que olvida las poses y su belleza se exhibe de una manera más Ãntima y sincera. Desprotegidas de los efectos del maquillaje, el rostro de una mujer es expresivo solo por la intensidad de su mirada o seductor por la capacidad de su sonrisa.
La belleza de una mujer es absoluta e inasible, intentamos retenerla con la mirada pero siempre se nos escabulle; como arenita de playa entre los dedos. Quizás los largos momentos que me tomo en mirar a una chica son consecuencia de esa búsqueda inútil. Conquistar mujeres es una batalla perdida de antemano, nunca la sed será saciada, quizás porque se trata de una sed ilusoria. Todas las mujeres del mundo nunca serán suficientes. Nada puede salvarnos de ese apetito, salvo, claro, que ya no exista ese apetito. ¿Llegará con la edad, la madurez o la disciplina? Creo en la fidelidad solo por una cuestión de ética. Elegimos ser fieles por respeto, mas no porque hayamos dejado de tener ganas. Al final, fieles e infieles sufren por igual su condición de cazadores insatisfechos. El imitador de Casanova disfruta de sus conquistas pero envidia la profundidad de una relación estable. Por el contrario, el fiel vive el drama de Madame Bovary, añora la vida aventurera del promiscuo mientras se aburre con la seguridad de la vida rutinaria.
A los siete años me enamoré de una niña boliviana. Aquel año vivÃa con mis padres en Mendoza, Argentina, en una casa de campo a las afueras de la ciudad. Allà todos éramos campesinos y, tanto ella como yo, ayudábamos a nuestros padres en el trabajo de recolección de uvas. He olvidado su nombre y sus rasgos, solo recuerdo que era morena, delgada y de ojos vivaces. Creo que ni siquiera sabÃamos lo que era un beso y lo único que hacÃamos era mirarnos con curiosidad y temor. Me sentÃa entusiasmado solo con verla, sin embargo a la vez empecé a sentir una carencia. Un presagio de lo que nunca voy a tener, pero siempre estaré buscando. TodavÃa recuerdo la noche en que la vi subiéndose a un camión, perdiéndose entre la gente, diciéndome adiós con las manos. ¿Ha cambiado en algo la situación veinte años después? No, nada, las chicas aparecen y desaparecen como fantasmas mientras sigo buscando ansioso el amor definitivo.
La primera sospecha de que el mundo es injusto nace con el primer amor no correspondido. Cuando eras niño obtenÃas casi todo lo que querÃas con solo apuntarlo con el dedo. Luego uno crece, se desengaña y descubre que otros también quieren lo mismo que tú. Una vez expulsados del paraÃso de la infancia, ya no se puede coger el fruto que se le antoje sino que uno se lo gana por medio de la suerte o el esfuerzo. Llega el momento en que algo falta, el germen de la insatisfacción crece en tu interior y te das cuenta que lo único que quieres es estar con "aquella muchachita".
Si tanto ellas como nosotros queremos lo mismo ¿Por qué no se puede obtener fácilmente lo que tanto se desea? Aunque no queramos afrontarlo, somos conscientes de que en el mercado de las apariciencias representamos un valor qué ofertar. Me entristezco, por ejemplo, cada vez que descubro que la chica que me gusta solo le interesa los chicos con carro. Será por eso que le tenemos tanto miedo al rechazo. Cada vez que alguien te rechaza se acentúan todos tus defectos y carencias. Te revela todo lo que te hace falta, lo que fallas, lo que perdiste, todo lo que tienen otros y no tienes tú.
Solemos tratar a nuestras novias como putas y a las putas les pedimos que sean como nuestras novias. "Trato de pareja" es el nombre que lleva este tipo de servicio y consiste básicamente en que la atención con la meretriz incluirá caricias y besos. Mientras que a la chica que quieres de verdad le das nalgadas y le pides que actúe como una porn star, a una puta le pides que simule que sea tu novia por media hora. Resulta que en esa contradicción se desenvuelve la sexualidad masculina. Mezclamos el amor con testosterona. El instinto supera siempre las buenas intenciones. Ojo, no mentimos cuando decimos te quiero, es solo que el hombre es un eterno confundido.
Para finalizar, una de Roberto Bolaño:
...recordé en el acto, como no podÃa ser menos, a Susan Sarandon disfrazada de monja preguntándole a Sean Penn cómo podÃa pensar en follar si le quedaban pocos dÃas de vida. El tono de Susan Sarandon, por descontado, es de reproche. No recuerdo, para variar, el tÃtulo de la pelÃcula, pero era una buena pelÃcula, dirigida, creo, por Tim Robbins, que es un buen actor y tal vez un buen director pero que no ha estado jamás en el corredor de la muerte. Follar es lo único que desean los que van a morir. Follar es lo único que desean los que están en las cárceles y en los hospitales. Los impotentes lo único que desean es follar. Los castrados lo único que desean es follar. Los heridos graves, los suicidas, los seguidores irredentos de Heidegger. Incluso Wittgenstein, que es el más grande filósofo del siglo XX, lo único que deseaba era follar. Hasta los muertos, leà en alguna parte, lo único que desean es follar. Es triste tener que admitirlo, pero es asÃ.
Ilustración: en base a los dibujos de Wishcandy (http://wishcandy.net/)
Fragmento: ensayo Literatura + enfermedad = enfermedad. El Gaucho insufrible, Roberto Bolaño (2003). Editorial Anagrama.
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